9 jun 2007

Meserear

Porque seguro que cualquiera se ha preguntado qué demonios está pensando el mesero que no me hace caso a mí. No se aceptan reclamaciones por mareos.


Son las 2 pm. Nadie ha llegado aún. Pido otro café y me planto estratégicamente en la barra mientras me fumo un cigarro y observo mis mesas, les cuento los cubiertos, reviso sus esquinas a los manteles. Observo el día. Miro la calle. La gente pasa, los repartidores van terminando su recorrido, caras familiares empiezan a pasearse, a fresear un rato, se asoman al restaurante, comentan entre ellos en blusas pequeñas, havannas, carreolas y perros, algún cocinero se descara a media calle con su mandil blanco y sucio en busca de un vaso con agua, como vapiro en vísperas del amanecer. El valet se cruza la calle pa’ fumarse un cigarro con el colega de enfrente. La Condesa despunta a las 9 / 10 de la mañana, toda despeinada y medio ambulante a la hora en la que los oficinistas, estudiantes, políticos y demás gente de provecho ya superaron el tráfico, cuando no hay ahí más que repartidores, meseros llegando en fachas, gerentes barajeando el día, cocineros picando cantidades industriales de verduras y valets con cubetas mojadas. Como a las 2 de la tarde se empiezan a estirar los pies. Eran las dos, y yo estaba ahí fumándome un cigarro, mirando el bisnes del servicio y la fachada, con las manos secas y endurecidas después de lavar todo con Windex, rodeada de gente que a fuerza de lidiar y admitir idioteces vive a dos metros sobre el nivel del piso. Aprovechando esos 10 minutos de hablar y pensar usando comas y espacios.


Llegó la 23. Dejo mi cigarro en el cenicero, al lado de mi café. Voy por dos cartas en lo que termino de echar el humo de mi boca. Las agarro mientras ya estoy dando la vuelta y diciendo Hola qué tal, con una sonrisa que a esas horas todavía es honesta. No me miran, toman las cartas y las miran a ellas. El guey me contesta murmurando un saludo, ella no. Algo de tomar mientras ven qué quieren? —Yo sí, dice ella, pero tarda aproximadamente un minuto en decir algo más. En ese minuto miro de reojo a un par de señoras que curiosean entre las mesas decidiendo en cuál sentarse. Pienso en comandar la orden y seguir fumando, pero voy acabando de comandar y ya estoy agarrando otras dos cartas para la terraza en la 27.


—Hola-qué-tal.

—Hola! Tú qué quieres? —Le pregunta a la otra.

—Mmmm… a mí se me hace que una oriental… ¿va con atún verdad?

—Puede ser con atún, pollo o res… o sólo verduras —le contesto.

—No sé, qué me recomiendas —dice mientras me sonríe.


Aprovecho la sonrisa y le cuento todo el menú, sus pormenores, sus quebrantos disimulados, sus esmeros, sus orgullos, sus vergüenzas, sus… y termino porque ya estoy viendo la naranjada-natural-sin-jarabe-con-canderel y la michelada en la barra, así que mientras ellas ahondan en sus decisiones gastronómicas, yo me disculpo, las dejo con las cartas y voy a entregar las bebidas de la 23, luego de lo cual regreso al interior por tres cartas más para la 25, y mientras el hola qué tal las de atrás, o sea las señoras de la 27, me preguntan que si ya les tomo la orden. —En un momento —hacia atrás. Algo de beber? —hacia delante; yo no sé cómo es que la gente siempre se tarda uno o dos minutos en pedir la misma chela que piden en todas partes todos los días, el caso es que para cuando regreso a la 27, comanda de tres bebidas en mano, voy cambiando la hoja para tomar la orden y se han acabado las sonrisas. Dejo las neuras en la terraza, que muchas me esperan, y tarareando la música voy comandando 25 y 27 en la compu, al mismo tiempo pregunto en la cocina por los pormenores alimenticios del día. Y jalando oreja, porque a ésos si les preguntas dos veces la arman peor que el Peje: no hay parmesano ¡¿?! Ya uno de los dos únicos garroteros se lanzó al super por él, y tampoco hay camarones para los especiales. Las lentejas hasta dentro de una hora. Y la sopa de hoy es de zanahoria.


—Crema o sopa?... —no hay respuesta. —Lalo, ¿crema o sopa?

ps qué pasó mi chava? Cómo que sopa?


Mta. Los de la cocina tienen la maravillosa habilidad alburera de responder las preguntas sin jamás referirse sustancialmente a aquel objeto al que se refieren, es decir, de responder sin jamás mencionar la respuesta. Aquí ser directos es casi una vulgaridad.

Regreso finalmente a la barra, y en lo que salen el clamato y la piña colada —las señoras invariablemente tienen gustos excéntricos— observo que mi café está visiblente frío y mi cigarro es una ceniza con forma de cigarro colgada del cenicero. Le doy dos tragos largos al café que me saben a pura mierda. Tomo las bebidas y salgo a dejarlas para volver a entrar por dos cartas para la 22, tomo nota de las bebidas, comando en la compu, llevo bebidas de 25, regreso por dos cartas para la 26, bebidas, comando, vuelvo a la 25, le tomo la orden, regreso, comando, tomo la orden de la 22 que al mismo tiempo preguntan por sus bebidas, llevo sus bebidas, sale la 23, ya lleva un minuto ahí y cuando recojo los platos alcanzo a escuchar —ps qué pasó mi Ale, a ver si hoy sí te aplicas eh? —, entrego 23, regreso por pan y mantequilla porque el garrotero fue a hacer la chamba del responsable del parmesano, que vaya a saber Dios quién es.

Me paro un momento a revisar mis mesas y la costumbre ya na’ más piensa: 23, 27, 25, 26, 22… nombres que en cualquier otro lugar significarían no más que números, cuando tienes amarrado un mandil en la Condesa, son proposiciones completas. Ando en ésas y nada más me quito, sonrío y dejo pasar a los futuros 20, el gerente sale detrás de mí y les da las buenas tardes mietras yo sigo haciendo cálculos meserísticos. Ok, vuelvo a empezar: 23 ya, y mientras lo pienso me asomo a la cocina y grito: —segudos veintitreeess Lalooooo, Leeee Crrroooosss, tarareo al tiempo que pienso 27, y miro de reojo pero todavía no está así que cuento cinco de la veinte, agarro las cartas, las reparto, en seguida les tomo las bebidas y voy a la barra por las de la 26 que aprovechan y me secuestran dos minutos para que les tome la orden; va de nuez: 23-ya; 27-todavía no; 25-no hasta 27; 26-ya… fuck ¡¡22!!… ah no, ésa ya.


—hola qué tal?? —A la 20


Todos me saludan y me preguntan que cómo estoy y yo les pregunto a ellos y la señora me interrumpe y le pregunta al que debe ser su hijo que qué quiere, y ya están empezando a pedir pastas, quesos, primeros y segundos a lo loco y en desorden cuando los paro en seco y de lo más amable ordeno:


primero las bebidas —a ver, y miro a la niña de mi derecha que me mira toda espantada—¿tú qué quieres de tomar? —Y la niña mira a su padre y el padre me contesta que la niña —a la que le calculo 12 ó 13 años, mínimo— quiere una naranjada natural sin hielos porque —aclara la madre— tiene gripa, y el de acá una coca con hielos, y un clamato que sí, viene preparado, y otra coca ¿no las tienes frías? Mientras contesto voy viendo que está saliendo de la cocina 27 y 25 al mismo tiempo:


—Naranjada, dos cocas, clamato y una cerveza: indio-sol-bohemia-dos equis lager-dos equis ambar —digo en una cantaleta.


No lo comando, agarro 27, lo llevo con el pan, regreso, 25 son tres platos: me voy poniendo el primero en el brazo y veeeeergaaaaa está caliente


ps si ya les he dicho que quema —me dicen desde la cocina


Ok. Servilleta, uno en el brazo con convicción de cirquero, otro en la izquierda, el último con la mano derecha, lo llevo, esquivo toda suerte de obstáculos, …y sí: ha llegado 24. Todas las 30 están llenísimas, adentro acaso habrá un lugar perdido, y una pareja de alemanes amenza con sentarse en la 28.

En chinga regreso a la compu a comandar 20, pero otra mesera la está ocupando, así que media vuelta a la barra pero nel, el bar tender está hechísimo bolas, olvídome de las bebidas y concéntrome en las cartas de los alemanes de la 28 y de los escuincles de la 24. Llevo las cartas, esquivo mochilas, bolsas, carreolas y a otras meseras, voy pensando: 23-segundos, —Laaaaalooooo, segundos 27 y 25 —26-not yet, 22- ya salió. Son 2:30 pm mientras una sonrisa automática sale de mi boca diciendo: hola, ¿qué tal? ¿algo de beber?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

me encantó... lograste transmitir la experiencia... aplausos!!!

ix dijo...

*je.. también: ERRATA, donde dice 'vapiro' debiera decir 'vampiro'.

ix dijo...

Nunca te agradecí ese comentario, y siempre me sentí culpable por no haberlo hecho en su momento.