21 abr 2008

El contragolpe

La vida tiene el tino de fallarme en el preciso momento en que me levanto a defenderla.

Después de cruzar el Periférico al ritmo de Beat, llegué al circuito del estacionamiento por ahí de las 9:30. Me tardé lo que una rola, lo juro. Con todo y que me caga el tráfico de histéricos de esa hora. Pero no me quedaba de otra, a las 12 tenía clase de Filosofía del derecho y el viernes no saqué las copias, así que cuando intenté leerlas el domingo me di cuenta de que más bien lo tenía libre, aunque el lunes lo tuviera completamente agobiado, porque además tenía comida familiar a las 3.

Últimamente no he parado. Apenas termino de entregar un ensayo estoy ya sacándole copias al siguiente libro y bajando un artículo de internet para leerlos mañana mismo, y entregar el siguiente ensayo a lo menos en dos días para tener tiempo de leer a Derrida chido y dar una exposición el viernes (sí)... (wow).

Iba llegando al E2 y vi a Fela desde lejos. Ése segurito es Fela, pensé, así que me apuré a entrar para saludarlo. Nunca hablamos de nada, pero siempre me emociono saludándolo. Intenté apurarme pero un estúpido Chevy azul manejaba a 20 kilómetros por hora y se tomó todas las precauciones posibles para dar la vuelta y meterse al estacionamiento, se paró lentamente frente al lector, sacó su credencial con sumo cuidado y la dirigió lentamente hacia la máquina, alturas para las cuales yo ya saltaba del volante y por poco me bajo yo misma a sacarle el maldito boleto.

Cuando finalmente pude entrar, me paré al lado de Fela y le toqué el claxon, pero ya me había visto. Se acercaba a saludar despeinado cuando de nuevo el maldito Chevy azul decidió contra atacar y se me echaba en reversa, con paciencia como era su naturaleza. Así que mientras Fela se acercaba yo me iba echando hacia atrás lentamente. Cosa por demás graciosa aunque un poco desesperante.

Como no he arreglado la ventana del coche, quería dejarlo cerca de la parada del camión, porque ahí de perdis hay más gente que le eche un ojo. Pero no había lugar. Di unas vueltas, lo dejé a pleno sol y le eché la bendición invocando a la Guadalupana, que es feminista y yo sé que me escucha aunque sea atea. (Link a post pasado). Y me fui de volada a la fac.

1

Iba entrando por rectoría, pasando el puente de Insurgentes y recordando aquel blog fresoide que leí hace unos días, alrededor del tema Carlos Mota. Un guey había escrito que cuando fue a la UNAM, entrando por el mismo lugar, temía que "uno de esos pinches nacos" le robara la cartera. Pinches mamones, pensé, e iba así mirando a dos gueyes que se hacían rastas mutuamente, pensando cómo carajos puede alguien ser tan racista, cuando desde el edén se me queda mirando un guey... y me chifla. Pésimo timing. Digo, uno viene de un fin de semana patriótico en defensa de su universidad, y a algún imbécil se le ocurre chiflarme. Pedrada número uno, superada a través de un «no me entero de lo que estoy escuchando porque estoy mirando mis pies».

Crucé rápido los jardines. Me moría por un café. Entrando, el puesto del EZ abarrotado. Me lo salté y decidí pasar primero por las copias a la Secretaría Académica. Dando la vuelta me topé otra vez a Fela, igual no hablamos pero me volví a emocionar. Ese guey me pone de buenas, lo he decidido. Llego a la Secretaría Académica, entro y digo Hola, vengo por las copias de Cruz Parceros. La secretaria, que no es secretaria pero vaya dios a saber el nombre del puesto, no me contesta. Me llevo dos, le digo.


—Ah no, sólo uno.

—¡Pero si siempre me llevo dos!

—Sí linda —me dice— pero ahora se las están robando, y como yo no me acuerdo de cuántas se lleva cada quién...

—Le dejo dos credenciales —le digo estilo broma pendeja de ix.


2

Y na' más me mira desde su escritorio. Tuve que hacer convencimiento diplomaticoide, después de lo cual me dijo, mientras se enchinaba una pestaña y volteaba el ojo sobre sí mismo, Ándale pues. Pedrada número dos, de la que salí a pie sin tanto escándalo.


Llegué a la UNAM con tres monedas de un peso y un billete de doscientos. Mala opción, me di cuenta desde el principio. Pasé a la cafetería por unos Marlboro para cambiar el billete. 27 baros. Luego pasé al puesto del EZLN, americano chico, 6 baros. Y finalmente a las copias, porque tenía prisa por empezar a leer el fajo de hojas que recién le había hurtado a la secretaria. Tenía 2 horas.


La fila de las copias de la entrada era algo larga. Me quedé ahí porque igual las otras era lo mismo. (Porque igual era lo mismo, nótese). Se me había ocurrido ponerme un suéter abierto de los hombros, con el morral pesado colgándome, el fajo de hojas en la mano izquierda y el café caliente en la derecha, hacía malabares y mentaba madres internamente. Como pude empecé a leer así, porque la fila iba para unos 15, 20 minutos. ¿Y qué leo cuando abro el folder? Leo AMPARO EN REVISIÓN 1595/2006, 4O hojas. Aparte tres textos teóricos. Ahora sí se la mamaron. Era la primera vez que leía un amparo de verdad, porque en la prepa nos ponían a leer amparos ficticios, y uno le agregaba datos insólitos y fluidez literaria para que no se hiciera tan pesado. Pero éste era serio y aburrido cual amparo de carne y hueso.


El quejoso, un tal Stephen. El tema, Análisis de la constitucionalidad del artículo 123, fracción X del Bando Municipal para Toluca, Estado de México, bla bla bla, desde los artículos 6, 7 y 24 de la Constitución Federal. Afortunadamente te citaban los artículos, porque yo na' más me acuerdo del 27 y del segundo, que prohíbe la esclavitud. (¿?)


3

Para gran descubrimiento mío, una de esas cosas jurídicas se lee bastante fácil. A los 20 minutos había terminado de leerlo, y súmese al mérito la dificultad de escuchar las aventuras de fin de semana de una fresa insoportable a la que no le importaba aventarme su conversación encima de mis papeles y café de malabares. Guey o sea, había comprado su traje en Armani con un super descuento: sólo le costó 10 mil baros, más el saco (pausa dramática) todo todo se echó a perder (se perdieron el principio de la historia, unos amigos suyos habían chocado regresando de una boda). Sí guey, las cámaras, la ropa, los celulares... menos mal que iban en la camioneta, por que si no... (mirada dramática). Su amiga, que carecía del estilo de aquel acentillo fresa intenso, intentó hacer su parte de la conversación contándole lo harta que estaba de sus padres que no la habían dejado salir el fin de semana, ni a bodas ni en camionetas ni nada, pero ella sólo contestaba Es que estoy muerta guey, toda la noche en los hospitales, no sabes lo que es eso... Y la otra la escuchaba paciente, yo no sé si encandilada. Por eso en algún momento volteé a verla (a la amiga) para entender por qué demonios la seguía escuchando, y me volteó a ver así super mamona onda «yo tengo una amiga que tiene una amiga que acaba de echar a perder un traje armani de 10 mil baros, y eso que iban en la camioneta porque si no... (mirada dramática)» Ash. Pedrada número tres de la que no me pude escapar por ningún sitio porque las tenía pegadas a la oreja.


Cuando las chicas finalmente se fueron y tocó mi turno, fueron 26 pesos. Le di un billete de 50. Me dijo que no tenía cambio, así que reuní las monedas que traía y junté 20. Te debo 6, le dije, paso al rato. Asintió con sus lentes azules de Rambo intergaláctico.


Me entregaron las copias, me senté un momento a organizarlas, regresé a la Secretaría Académica, tomé mi credencial, dije Gracias, aquí están las dos; me dijeron Gracias ix, salí y me fui directo al jardín de Rectoría a chutarme las otras 100 páginas teóricas. Y ya iba tarde: diez y media. Al salir una chica me estiraba la mano para darme propaganda política a favor de la liberación de Mumia. «Libertad inmediata a Mumia». «Mumia es inocente». La tomé y le sonreí como diciendo No me lo cuentes.


Me tiré en el pasto, prendí un cigarro, me supo mal, lo apagué a la mitad, se enfrió mi café y mientras tanto yo leía y leía jubilosa. A mi lado se sentó un grupito que luego luego prendió un porro, y no pude menos que acordarme de los blogs, y de Mota. Carlos, digo.


Argumento a favor de la mois

Insisto en que no tiene absolutamente nada de malo fumar porros en la UNAM. Pero ni de lejos. ¿Por qué? porque cada quién hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere; si no pasa los exámenes, o no entra a clase, o no entiende la clase, es su bronca. Hay millones y millones de estudiantes por el mundo que ni fuman porros, ni pasan los exámenes, ni entran a clase, ni entienden nada de nada. Si entre todos esos millones unos deciden hacerse una paja, otros jugar Play Station, otros fumarse un porro o simplemente reprobar y ser imbéciles por habilidades innatas, pues es el pedo de cada quién.


Recuerdo que el que más contra argumentó mi argumento a favor de los porros en la facultad, fue mi ex novio. Alias Chinitos. Chinitos estudiaba medicina a unas facultades de ahí, y me decía que él no tenía nada contra los porros, ¡que al contrario!, pero que a la escuela se iba a estudiar, no a hacerse pendejo. Y yo decía que a él que chingados le daba que fumaran ahí o en su casa; y me decía eso, que a la facultad se iba a estudiar y que había lugares para todo. Y yo dale, que si no querían entrar a clases o si querían entrar pachecos era su bronca, que la única alternativa era obligarlos, y que si se trataba de obligar yo estaba completamente en contra porque la autodeterminación es fundamental para la crítica.


Nunca lo convencí ni de eso, ni de los graffitis, asunto en el que yo también estaba a favor.


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El caso es que, mira por dónde, la vieja ésta empieza a decir que wow, los de medicina tienen que tener un super promedio, que tener 8.7 ya es bajo, que la residencia, y no mames qué chingones, deben de ser inteligentísimos... Ah. Pedrada número cuatro —y gruesa—, de la que me escapé yendo a desayunar, porque además mis neuronas no daban para leer más.


Ya me había hecho a la idea de desayunar tacos de canasta, pero el guey no tenía cambio de 50. Me fui a las quesadillas, 6 baros cada una, y ahí me quedaron a deber 1 peso. Como apenas las estaban haciendo, se tardaron unos 10 minutos en dármelas, minutos durante los cuales yo sentía cada vez más y más cerca la clase. Después de un rato la señora gritó ¡¿A quién le debo un peso?! ¿Se lo debo a usté joven? y el tipo que estaba a mi derecha No, no, yo no soy, y yo desde atrás ¡A mí! ¡A mí!, cual niña en tómbola fui a recoger mi peso. Y después a comerme mis quesadillas a las islas. Luego me compré un jugo de naranja (8 pesos), y pa' cuando llegué al salón, al cuarto para las once, traía las manos llenas de bebidas: un jugo en una mano, un café helado en la otra, una bolsa atascada de fajos de copias y un suéter que se me estaba cayendo por el brazo. Me senté en el piso para acabarme mi jugo, fumarme un cigarro y terminar de leer las copias. Luego fui al baño a lavarme las manos.


Baños

Había una conferencia en el Aula Magna, vaya usté a saber la temática, lo importante es que me garantizaba que el baño de lujo estaría abierto. Sí, hay de baños a baños en la facultad. El del aeropuerto es simplemente imperdonable. El de la biblioteca también pero hay menos gente. Luego los del tercer piso están decentes (el segundo aún más decente que el primero), pero la mitad del tiempo están cerrados (el segundo también más frecuentemente que el primero). El baño secreto del segundo piso es una buena opción, pero casi jamás queda de camino. Y finalmente: el baño de lujo. El baño de lujo está en el pasillo del aula magna, eso todo mundo lo sabe. Tienen papel de baño y el lavabo no está mojado... uff. Lo malo es que casi siempre está cerrado, y queda hasta el quinto demonio.


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Entré, me lavé las manos, me lavé la cara, me peiné (más o menos), cuando entra una señora viejita con aspecto de yo-no-soy-de-por-aquí. Y que me dice ¿Qué aquí no llegan ni a papel? En efecto, la conferencia había sido tan exitosa que había desbordado las capacidades higiénicas de nuestro heroico cuerpo de limpieza. Ya no sé ni en qué pedrada voy. Cinco. De ésa me escapé ofreciéndole un kleenex.


Saliendo me doy cuenta de que el ensayo de Austin es para mañana a las 6. Verga. Me detengo fúrica a mitad del pasillo, dejo mis cosas en la ventana, abro mi libreta y, efectivamente: martes 22 de abril, Austin y Aristóteles. Me imagino que ya faltan cinco minutos para la clase mientras miro de reojo la biblioteca. Decido pasar después de clase, aunque llegue tarde a la comida. No, no decido: no me queda de otra más que pasar después de clase, y eso a ver si lo tienen. Si lo tienen en su lugar, digo, porque de que lo tienen... pero es imposible hallarlos. Y si no seguro lo encuentro en internet, pienso, mientras mejor me tranquilizo, respiro profundo y me niego a sentirme insomne.


Leo un par de cuartillas más y empieza la clase. Apenas leí la mitad de lo que debí haber leído. Poco más. No me sé el final de la historia. Se trata de tres cosas: el Estado de Derecho, el constitucionalismo, y la relación entre el constitucionalismo y la democracia.


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En resumidas cuentas el Estado de Derecho necesita de leyes, división de poderes como sistema de contrapesos, control administrativo y garantía de derechos y libertades fundamentales. Sé que a veces uno llega tarde, pero si llegas tarde abres silenciosamente la puerta, la cierras silenciosamente y te sientas en el primer lugar que encuentres sin hacer mayor escándalo. Pues bien, llevábamos ya toda esta definición y algunos ejemplos, cuando un guey llega tarde, mueve a unos cuantos para sentarse en un lugar chido e inmediatamente después de algunas sillas rechinando, se sienta atrás de mí y tose tipo bebé panda (video). Y yo como la mamá panda salté de mi silla y no escuché nada de lo que decía la maestra. Me lleva la reputa madre, si vas a toser y acabas de llegar, ¿por qué no tosiste afuera? Pues no sólo eso, después de toser levanta la mano y pregunta si la democracia parlamentaria implica un sistema de pesos y contrapesos. 1. Sí, ok, es más ambiguo, pero a fin de cuentas es como preguntar si una mitad pertenece a su entero, dumbass. Y 2, Acabas de llegar guey. Uno creería que ahí ha acabado el teatro, pero no: cinco minutos después vuelve a mover dos o tres sillas, se levanta y se va. Así. Regresa media hora después con un café y un par de huevos. Finalmente vuelve a levantar la mano para hacer una pregunta, a la que la profesora contesta "Eso venía en las copias". Pedrada número 6 al nivel educativo, en todos sentidos. De ésa no me escapé porque no era asunto personal, na' más me agaché y miré las copias.


Apenas verifico que no hay listas para firmar la asistencia, voy volada a la biblioteca y encuentro que la última búsqueda en la computadora donde estoy fue "sociologo" así, sin acento, y en "cualquier campo". Algún día haré un post sobre las últimas búsquedas que uno se encuentra en la biblioteca, de momento na' más pienso Qué manera de buscar las cosas, caray. Meto "alegato en favor de las excusas" y dejo "cualquier campo". Nada. Fuck. Cambio el campo, pongo "título". Na. Ok, "Austin" y "autor". Entre los múltiples Austin que hay, del J. L. hay dos libros: How to do things with words y Ensayos filosóficos. Anoto la clave de Ensayos Filosóficos en el margen de la propaganda de Mumia, y bajo veloz a buscarlo mientras siento que ahora sí me estoy haciendo pipí. Lo encuentro más o menos rápido. Hay dos ejemplares. Cojo cualquiera al azar y miro el índice, voy leyendo inicios de títulos, bajando y "Alegato en pro de las excusas", chido.


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En las copias me encuentro a un amigo. Mientras me platica de su tesis y yo de la mía busco en el libro el artículo que me interesa. Cuando vamos acabando me doy cuenta de que a mi libro le faltan las 10 primeras páginas de mi tarea. No mames. Pedrada siete, en ésta no quiero zafarme, sino mentarle la madre a alguien. Me despido y regreso por el otro ejemplar.


Sentada en un banco entre estantes verifico que este ejemplar esté completo. Sí. Me regreso a las copias y justo en ese momento se ha llenado de gente. Así, en dos segundos en aquel lugar todo mundo quiere copias. Y no queda de otra más que esperar que nadie tenga que fotocopiar algo así como 50 pesos, es decir muchas copias. Pero sí, los gueyes frente a mí quieren fotocopiar dos libros que tienen que ver con «Sor Juana» y «el teatro». Pudo haber sido El teatro en la época de Sor Juana, o: El teatro de Sor Juana, también: Sor Juana veía teatro. Júntelos como quiera.


Y me recargo en el mostrador, y paso mi dedo por la buhardilla de la ventana y sale polvoso, y miro las uñas del fotocopiador cuando escucho «¿Machista? ¿Lo dices por eso que dice, que las mujeres son pasivas y los hombres activos? ¡No! Eso es interpretación, o sea, no es así tal cual lo dice. Si me dijeras Paz, sí. Paz sí era machista, pa’ que veas. Pero además tienes que entender.» No sé cuál fue la pregunta, sólo sé que todo esto se lo estaba diciendo un guey a una chava. Le estaba informando, así, lo que era ser machista y lo que no. Cuando yo llegué estos gueyes estaban solos, me fijé porque pidieron un buen de copias. Luego no sé qué demonios me perdí y cuando regreso veo a esta vieja parada frente a ellos, y lo escucho a él diciéndole lo que es machista y lo que no.


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Oh sí, sé que esto no será fácil de entender para el sector masculino, por eso utilizaré ejemplos didácticos: una chica hubiera contestado ¿Machista?, ¿te parece? Y después de escuchar un momento a su interlocutora, hubiera replicado el mismo contenido: A mí me parece que eso hay que interpretarlo, o sea que no hay que entenderlo así tal cual lo dice. Y entonces ya vamos dejando espacio para que nuestra fémina en cuestión tenga tiempo de contestarle «Ésa es una tremenda estupidez». Pero no tuvo tiempo porque le dijeron Pa’ que veas, tienes que entender, luego de lo cual uno se resigna y se despide, tal cual lo hizo ella. Ése es un discurso fálico, póngale flechitas, cítenlo en sus exámenes, tómenle foto a la pantalla. Me cae que me lo aprendí de memoria na’ más para postearlo. Si lo sabemos en la biblioteca que también lo sepan en mi blog.


De mis copias fueron 6.50, pero no tenía los .50 y acabé debiéndoselos.


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A mí, cómo decirlo… No tengo ningún pedo con que cierren el baño de la biblioteca, con que tenga que ir a otro que está manchado de sangre porque a no sé quién le dio una hemorragia nasal, con que bloqueen los pasillos estacionándose así na’ más porque desde ahí se ve chida la UNAM. No. Lo que me molesta es que cierren el baño, que estorben en el pasillo, que me venga haciendo pipí y que me encuentre un asesinato nasal cocainómano en el escusado cuando me estoy orinando con las copias de Austin en la mano. Pero no, esto no es una pedrada, es apenas un resbalón y lo evito de aguilita.


Así que finalmente salgo. No, no, yo no he hecho cuentas. A esas alturas no he hecho cuentas de nada, simplemente he estado ahí, organizándome, sacando mis cosas, pateando la vida, como dicen: mirando mis pies, mis copias, desayunando… Las cosas son así, de medias tintas e indefinibles. Por ejemplo, me acerco al café del EZ para prender mi cigarro porque perdí mi encendedor. La chica me mira cómo diciendo qué te ofrezco. Yo con el cigarro en la boca na' más hago énfasis en el encededor, y me sonríe. Pero me sonríe lindo, exagerado, así como para sacarte de onda mientras prendes el cigarro. Me quedo con la duda: imposible saberlo.


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Me encamino por el pasillo, guardo la cajetilla de cigarros, todavía voy pensando, incrédula, ¿me acaba de tirar la onda?, cuando va pasando un guey a mi lado que se me pega y me dice al oído Holaaa. Ese hola cachondoso, sexoso, mal vibroso asqueroso que no tiene nunca la intención de ser contestado con un “Buenas tardes señor ¿cómo le va?” Nunca me había pasado. En la UNAM, digo. Me detuve en seco y volteé a verlo, traté de adivinar si trabajaba ahí, o andaba de paso o quién chingados era. Imposible saberlo. Pensé en decirle a alguien, levantar la denuncia, llevarlo a la procuraduría, acusarlo de impertinente en estos tiempos de intensidades panistas. Nada, agarré mi bolsa y entonces sí empecé a contar.


[10]

Mi coche estaba sano y salvo, y hacía un calor insoportable. La comida era en Antara. En el camino menté madres un par de veces. Cinco, las conté porque ya andaba con los números. Estacioné el coche cerca de las escaleras eléctricas y volví a darle la bendición, aunque pensé que tal vez doña Guadalupe no tendría jurisprudencia por esa zona. Mientras le ponía el bastón al coche pensaba que lo único que me haría perdonar una tragedia imperdonable con mi coche sería decir Bueno, me chiflaron en la UNAM; pero el coche se lo chingaron en Antara.


Sólo había estado una vez en Antara, de noche y porque era sede del FICCO. Me había prometido a mí misma nunca, jamás, pisar esa plaza. Pero he ahí que a mi prima de siete años, que fue la que escogió el lugar, se le adelantó la fresés. Mis referencias eran “Es un restaurante japonés en Antara”. Válgame. Me tienen caminando rodeada de wannabe’s de imitación (no lo digo por la ropa, sino por el estilo, el lenguaje, las creencias y, en fin, el aparato conceptual enterito) leyendo los menús de todos los restaurantes. “Asado de chorizo español” no, éste no es. La Baranda, no, tampoco.


Andaba yo atenta y escudriñando a la gente. A uno que estaba muy paradito y trajeado le pregunté si trabajaba ahí, me sonrió y me dijo que no. Sonreí también, honestamente, y le dije “Gracias”. Imaginé que entonces era un guarura. Cuando me di la vuelta pensé Uff, qué bueno que no le pedí disculpas, ¿qué tal si no era ni guarura, ni trabajador, ni oficial, ni cuidador, sino que viene aquí no'más a pasear? ¿Te imaginas que le pides disculpas? No qué oso.


Cuando me había dado por vencida y empezaba a sentirme inquieta frente a Starbucks, me apoyé en el barandal de la terraza, eché una mirada y vi “Sunka”, iluminóseme la razón, ése segurito es japonés.


La última vez que vi a mi familia, recordé mientras bajaba por las escaleras, fue el lunes en el que me enteré de lo de Lucía Moret y séquitum. Aquel día creo que todos en la facultad estábamos muy sacados de pedo. Eso era imposible, que los hubieran matado. Tuve la mala suerte de haber hecho ya un compromiso en el que no sabía bien si quería que sacaran el tema para ponerme histérica o mejor dejarlo pasar sin escándalo. Salió el tema, alguien dijo que se lo habían ganado, me levanté de la mesa, empecé a quejarme pero las lágrimas se me salieron y no pude argumentar ni explicar más nada. Sólo decía que eran estudiantes, de la facultad, de donde venía precisamente y… en fin, no terminé de comer pero me pusieron el resto de la comida en un toper, en son de paz.


Este día fui, sobre todo, porque mi padre está de escala en la ciudad un par de días. Cuando entré al restaurante mi tío y mi padre me señalaron y me hablaron al mismo tiempo, así a mitad de un restaurante super nice se les sale el griterío, o sea guey, pero qué oso jeje… Mi tío me decía ¡Te vi en la tele! ¡Te vi en la tele! —¿Apoyando a la Moret?, le dije, (bromeando, claro), Sí, sí, eso mismo, en primera fila; y mi padre me decía Ahora sí escuincla, ya no te van a agarrar sola, yo te apoyo y somos dos contra la flaca. Y mi tía la flaca, que orquesta en mi familia como doña Guadalupe en el mundo de los estacionamientos, e igual es atea, sentenció que ahí no se volvía a hablar de las FARC y punto.


En la sobre mesa mi otra tía (tengo miles) sacó el chisme: hubo un ataque de tiburón en Cancún, ¿supieron?, es la primera vez que hay un ataque de tiburón en Cancún, dijo. Que se sepa, remató. Y todo mundo dijo que qué cosa más rara, cómo que en Cancún si tiene medio metro de profundidad, que qué extraño e inexplicable. Y yo dije Ha de ser un tiburón de las FARC. Es el contragolpe.. Y mi padre secundó De las SHARC escuincla, de las SHARC..


Hay gente en esta vida que nunca me falla.





Link al video en Youtube



NUMERALIA



  1. El día que uno decide defender patrióticamente su universidad (nacional y autónoma), ése día la acosarán sexualmente apenas ponga un pie en ella.
  2. No importa que defiendas a todo el cuerpo administrativo, el día que lo hagas te acusarán de delincuente.
  3. A estas alturas ya se habrá dado cuenta de que los balazos llegan de todos los bandos.
  4. No importan los años que usted haya tardado en defender la libre y autónoma determinación de fumar porros, los primeros en mandar al demonio su argumento serán sus propios compañeros pachecos; y lo harán apelando a su romances personales.
  5. Número de comentarios despreciables que escuchará en la facultad: uno, pero lo escuchará cuando usted empiece a creer que ha perdido el espíritu por el que hablará la raza ;) Manera de reafirmar su identidad: ofrézcale imperturbable unos kleenex.
  6. Nunca se fíe, el impertinente que tose en clase puede acelerar y multiplicar indefinidamente sus estrategias.
  7. Dos contra una será el argumento de mayor peso en nuestra cruzada feminista: le enseñamos a las féminas lo que es ser machista y lo que no. Pa' que se enteren, puedan defenderse y no anden quejándose de lo que no saben.
  8. El promedio de acosos sexuales que sufrirá durante el transcurso de su carrera es aproximadamente tres. Dos de los cuales sucederán el mismo día.
  9. Número de veces que contratará créditos a lo largo de sus compras por la UNAM: tres.
  10. La bolsa de la UNAM cerrará ese día con un déficit de 50 centavos en la fotocopiadora de la biblioteca.
  11. Lista de productos que consumirá durante su estancia: una cajetilla de cigarros, un café, dos sesiones de copias, dos quesadillas y un jugo de naranja. Que nadie tenga cambio... era previsible.
  12. La UNAM cuenta con el mayor acervo bibliográfico de Latinoamérica en la temática de filosofía; pero no han querido hacernos las cosas tan fácil. Si quiere leer un libro, encuéntrelo usted mismo. Onda Ahora encuentra a Wally en la Samuel Ramos.



Cosas qué hacer mientras encuentra a Wally:


  1. Haga una lista de los métodos de búsqueda de los estudiantes interesados en sociólogos.
  2. Dése una vuelta de dos segundos por los estantes y sorpréndase con el súbito cambio de escenografía en la fila de las copias. Inténtelo varias veces y no deje de asombrarse.
  3. Aproveche que está en el centro de la intelectualidad para nutrirse del útimo y más progresista discurso a favor de la liberación de la mujer.



Cosas que hacer después de encontrar a Wally:



  1. Encuéntrele el cacho que le falta.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que el dios de los blaghs no quiere que ponga mi link. =/

http://losmalnacidos.blogspot.com/
ésta es la pág. nomás entras y le das 'ctrl + F' y escribes google. Ahí se ve el post.




Lo demás es comedia blogística. Saludillos chica del lugar de la mancha. =)

Deidre dijo...

Joder! Creí que sólo yo poseía el secreto de los baños de la facultad....

Ah, y yo también leo tu blog. Ya somos dos.

saludos,

Anónimo dijo...

En algún momento de adormecimiento creí que lo de las bubis sería gracioso, y pues no lo logró. Alguna vez las ví, pero no, no las toqué, ash, me hago pelotas de nuevo.

A ver, otra vez:



Joo.. ps como no tengo cuenta en blogger no pude editar el comentario.

Estaba acá escribiendo ideas al aire, nomás intentando ser medio gracioso, (clic en falso) y ps que se manda. >_<


Sólo tengo una excusa: estaba ebrio. =)
Y tú decías, que el placer, y ps yo ebrio me prendo y digo, no ps de acá soy... Y ay, la pura comedia babosa.


Lo demás nah, nada que preocuparse, o sea, nomás es el puro amor platónico por interné. En el mundo real sí soy un entusiasta de la mecatrónica. Mi especialización está en eso: sistemas mecatrónicos. Alguna vez compartimos algún salón de clase, pero de eso hace ya tiempo. Perdimos contacto y un día llegué acá bastante emocionado. Siempre me caíste muy bien, y no, nunca hubo nada, con trabajo algún: hola - adios.



Disculpad tanta tontería sin contenido.


Sólo un último comentario: te odio blogger! >=(
Sí, y volveré, y mi comedia será mejor, será tan buena que todo internet explotará. ;_;

ix dijo...

(Parte de la colección "Borrando mi apellido de los comentarios")

abril 26, 2008 10:35 PM

Anonimeitor Masterbeitor dijo...


jojojo, bebé panda ;_;

Ah sí, pensando en blogs durante el trayecto a la escuela, recordé el tuyo y luego recordé otro: al malnacido, que ya murió, pero recordé su post de búsquedas en google. Por eso del sociólogo destildado.

http://losmalnacidos.blogspot.com/2007/12/bsquedas-malnacidas-vol-3-el-ataque-de.html

Y no llores, -------, ven a mi regazo, yo te consuelo.*

(comentario harto fino de alcurnia y abolengo que aplico para el ligue por interné)






*nomás por la comedia u_u

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abril 27, 2008 2:39 PM

ix dijo:


Anonimeitor: siempre es un placer que me ayudes a atraer spam.

Es un placer saber que recuerdas mi blog rumbo a la escuela. Por cierto, ¿estudias, enseñas? ¿qué demonios? no me digas que mecatrónica o diseño industrial de televisiones de plasma...

Pero es muchísimo mejor que me pases esos links. Estaba realmente bueno.

Y no, olvídalo, jeje.

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abril 28, 2008 6:31 AM

Anonimeitor dijo...


La mera verdá trabajo en nokia, sólo espero eso no limite mi acceso a este bonito blog. =)

Hace ya tiempo me propuse extrañarte tan sólo en un horario. (sobre el párrafo dos)

(Pongamos aquí que hablo de la ----)
Esteee... Pues hay mucha banda chida en el planeta. Y entre esos seres tú estás en los que más admiro. No es por tu cabello de obsidiana y espuma, tus bubis de gloria postmoderna o tu trasero de sonrisa de verano. En verdad conocerte y saber un poquito más de ti es siempre alentador en este mundo de hambrunas y malcogidos.

Sobre el párrafo tres. Yo estoy más bueno. u_u

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mayo 05, 2008 3:07 AM

ix dijo


jajaja, olvidemos por un momento que trabajas en Nokia y que ¿me extrañas? ...¿¿qué tipo de comment es ése??! ¡Por dios!

¡pordiospordios! ¿bubis de gloria posmoderna? ¿sonrisa de verano? o sea, qué demonios? de mis piernas nada??!

jaja...

ejem. ya, en buen pedo, ¿de dónde conoces mis bubis?

(...mira, he estado un poco preocupada al respecto, así que si eres un ex-affaire, omite contestarme la pregunta)

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junio 08, 2008 1:17 AM

ix dijo:


Emma, ya nunca te contesté y ya sabes que yo también leo el tuyo.

Ex-anonimeitor: sólo por recalcar que (1) un comentario así no puede molestar; (2) los usuarios de blogger tampoco podemos editar los comentarios, sólo borrarlos y (3) no exageres, fue mucho más que un hola - adiós.