
Pene erecto: el exhibicionismo del discurso.
El exhibicionismo es ante todo poder. Por eso el poder es presencia y es discurso. Por eso el discurso, en otras palabras, es presencia. Para que sea tal, para que el discurso sea discurso, tiene que ser expresado.
Como un pene erecto.
Hoy en la tarde me probé un dildo. O sea, me lo puse y me lo vi. Por supuesto, era un pedazo de plástico erecto, no exactamente un pene en reposo. Hice el ejercicio de imaginar que ese pedazo de plástico estaba lleno de terminaciones nerviosas que producían más o menos la misma sensación que un clítoris enorme.
Es curioso porque durante mucho tiempo he creído que tener un clítoris gigante debe ser la cosa más maravillosa de este mundo, pero al imaginármelo con la representación ahí, palpable entre mis piernas, tuve más bien la impresión contraria: debe ser UNA LÁSTIMA.
Debe ser realmente doloroso: tener ahí un impulso que va más allá de uno, que se sale del propio cuerpo, que no se puede ocultar ni aparentar. NO SE PUEDE OCULTAR NI APARENTAR. La expresión está ahí diciéndole al mundo algo que el mundo no puede entender. Y sin embargo: está ahí. Salido, doloroso, honesto, palpitante, reprochable. Nada qué hacer: jódete.
Hoy, saliendo de clase, y hablando de salidos, salió el tema de los aventones porque yo le pregunté a un amigo si quería ton. Ignoro completamente por qué demonios mi ofrecimiento le insinuó una asociación espontánea tan fálica, pero el caso es que mi buen compañero aprovechó para contarme cómo algunos viejos desconocidos llegaron a ofrecerle aventones en la calle cuando él era apenas un indefenso puberto con acné. Incluso le ofrecieron dinero.
Y ya entrados en el tema yo le conté de la vez que un tipo se detuvo a pedirme la dirección de una calle y acto seguido se desabrochó el pantalón para empezar a masturbarse. Cosa relativamente impactante cuando uno tiene 12 años.
Pinches hombres: el falo es exhibicionista, le dije.
Se lo dije porque además yo me había probado uno justo ese mismo día, así que se lo decía por experiencia.
Y aproveché que él también tiene un blog para decirle cómo los blogs son propios de exhibicionistas; tema que suscita levantamientos quejosos y pronto, muy pronto hay que empezar a decir que hay toda una gama. Que cualquier discurso que quiere hacerse presente es exhibicionista. Que el poder es exhibicionista. Que es necesario exhibir para vivir.
Y, nada tonto, me dijo inmediatamente que él a veces tenía problemas con su blog. Que a veces le daban ganas de matarlo.
Pero estas ganas de matar al discurso sobre todo cuando es propio dan un giro que hace a la vez de link a otra cosa distinta:
Frente a mí, en la clase de hoy, había dos idiotas que comentaban entre sí la clase. Sé que eran idiotas porque las escuchaba. Nunca hablaron en voz alta.
Pese a todo uno habla con pretensiones de verdad; y casi todos hablamos. Todos nos "equivocamos", hablamos de más, o... vaya Dios a saber de qué nos arrepentimos. El caso es que nos arrepentimos.
Pienso que los que no escriben, hablan en voz alta o hacen acto de presencia, tienen mucho de qué arrepentirse. Pienso que estas personas guardan para ellas algo sagrado, no susceptible de arrepentimiento, de deformación.
Y viene a ser así que los silenciosos son los más fálicos; o, en otras palabaras, son los que tienen la verga más parada.
Lo que es curioso porque las silenciosas suelen ser las mujeres...
Estoy confundida.
Estoy con ganas de decir que en vista de mis últimas relaciones con mujeres,
Como un pene erecto.
Hoy en la tarde me probé un dildo. O sea, me lo puse y me lo vi. Por supuesto, era un pedazo de plástico erecto, no exactamente un pene en reposo. Hice el ejercicio de imaginar que ese pedazo de plástico estaba lleno de terminaciones nerviosas que producían más o menos la misma sensación que un clítoris enorme.
Es curioso porque durante mucho tiempo he creído que tener un clítoris gigante debe ser la cosa más maravillosa de este mundo, pero al imaginármelo con la representación ahí, palpable entre mis piernas, tuve más bien la impresión contraria: debe ser UNA LÁSTIMA.
Debe ser realmente doloroso: tener ahí un impulso que va más allá de uno, que se sale del propio cuerpo, que no se puede ocultar ni aparentar. NO SE PUEDE OCULTAR NI APARENTAR. La expresión está ahí diciéndole al mundo algo que el mundo no puede entender. Y sin embargo: está ahí. Salido, doloroso, honesto, palpitante, reprochable. Nada qué hacer: jódete.
Hoy, saliendo de clase, y hablando de salidos, salió el tema de los aventones porque yo le pregunté a un amigo si quería ton. Ignoro completamente por qué demonios mi ofrecimiento le insinuó una asociación espontánea tan fálica, pero el caso es que mi buen compañero aprovechó para contarme cómo algunos viejos desconocidos llegaron a ofrecerle aventones en la calle cuando él era apenas un indefenso puberto con acné. Incluso le ofrecieron dinero.
¿Quieres un aventón o no?, le pregunté.
Y ya entrados en el tema yo le conté de la vez que un tipo se detuvo a pedirme la dirección de una calle y acto seguido se desabrochó el pantalón para empezar a masturbarse. Cosa relativamente impactante cuando uno tiene 12 años.
Pinches hombres: el falo es exhibicionista, le dije.
Se lo dije porque además yo me había probado uno justo ese mismo día, así que se lo decía por experiencia.
Y aproveché que él también tiene un blog para decirle cómo los blogs son propios de exhibicionistas; tema que suscita levantamientos quejosos y pronto, muy pronto hay que empezar a decir que hay toda una gama. Que cualquier discurso que quiere hacerse presente es exhibicionista. Que el poder es exhibicionista. Que es necesario exhibir para vivir.
Y, nada tonto, me dijo inmediatamente que él a veces tenía problemas con su blog. Que a veces le daban ganas de matarlo.
Pero estas ganas de matar al discurso sobre todo cuando es propio dan un giro que hace a la vez de link a otra cosa distinta:
Frente a mí, en la clase de hoy, había dos idiotas que comentaban entre sí la clase. Sé que eran idiotas porque las escuchaba. Nunca hablaron en voz alta.
Pese a todo uno habla con pretensiones de verdad; y casi todos hablamos. Todos nos "equivocamos", hablamos de más, o... vaya Dios a saber de qué nos arrepentimos. El caso es que nos arrepentimos.
Pienso que los que no escriben, hablan en voz alta o hacen acto de presencia, tienen mucho de qué arrepentirse. Pienso que estas personas guardan para ellas algo sagrado, no susceptible de arrepentimiento, de deformación.
Y viene a ser así que los silenciosos son los más fálicos; o, en otras palabaras, son los que tienen la verga más parada.
Lo que es curioso porque las silenciosas suelen ser las mujeres...
Estoy confundida.
Estoy con ganas de decir que en vista de mis últimas relaciones con mujeres,
me siento cogida por la ausencia.
16 comentarios:
Cuanto razonamiento!!
Hola, yo nomás vengo a hacer acto de presencia en jueves por la mañana. =)
Ay, Dios, es viernes. =/
El falo es exhibicionista... y esa es una metáfora hermosa. Es cierto. Y no es, no sé si sea bueno o malo, como un clítoris gigante, porque en números -al menos de terminaciones nerviosas- el clítoris gana por mucho, y peor, todas concentradas en un espacio diminuto y explosivo.
Me encantó este post de una manera casi rústica, elemental: el silencio es el que tiene la verga más parada, absolutamente: el silencio GRITA. El silencio, significa, dice, pesa, tensa, no se puede ocultar.
Buenísimo.
No sé si pueda conseguirlo allá dondequiera que esté, pero procure encontrar el "Manifesto Contra-sexual" de Beatriz Preciado.
Es bastante bueno, muy derridiana la mujer esta... dice algo así que el dildo no es un pene de plástico, sino que el pene es un dildo de carne. Es muy bueno, ojalá pueda conseguirlo.
Por cierto, la chavala es una machorra bien machorra, un poco payasilla, pero bueno pa' lo que hay...
http://www.beatrizpreciado.com
¿Cómo no vamos a querer matar los blogs si son ellos los que nos matan a la primera oportunidad? Nos matan, evidentemente, haciendonos... redondeandonos...
Ahora todo el mundo es poeta o escritor o músico o fotógrafo... Y todo por el sagrado arte de la masturbación, porque al fin y al cabo, lo único que se hace es alimientar el ego... puesto que ya se sabe, tanta poesía no puede ser buena...
(Bukowski: Y dijo Dios cruzandose de piernas: veo que he creado muchos poetas, pero no tanta poesía.)
Lo más gracioso es que este discurso exhibicionista es lo contrario de la comunicación... y sin embargo estoy casi seguro que todos los que lo hacemos lo hacemos por una inmensa soledad que sentimos...
Pero bue... eso es lo que se nos ha enseñado: desde que a los niños los llevavan a los concursos de la tele a cantar y hemos llegado a creer que eso es felicidad...
Mmmm... Eso que dices que el que no escribe tiene más de que arrepentirse es bastante interesante, pero habría que puntualizarlo.
Supongo que te refieres a hablar en público: es decir, hablar para los demás, y ser oída únicamente.
Y supongo que cuando dices 'escribir' entiendes, escribir íntimamente -casi que nadie lo lea-.
La cuestión queda en que también se puede hablar -sin escribir- intimamente, así hablando como por su casa... Sin tener que darselas de gran orador... Y por ende, sin mucho de que arrepentirse.
Y por el contrario se puede escribir intentando abarcar todo, hacer lo más público que se pueda, escribiendo, por ejemplo, tu opinión en alguna colúmna periodística... Sin duda eso debe ser profundamente difícil, y no sé como lo hacen, quienes lo hacen.
Acuérdate de una cosa: la escritura es la peor maldición que nos pudo haber caído encima. Digo allá cuando los griegos, tomándolo del fenicio, vulgarizaron el uso del alfabeto consonántico -es decir, que ya no hacían logografía o escritura silábica (escritura que evidentemente estaba reservados para unos escribientes profesionales)... Y al inventar ese fármaco de la memoria -como creía el ingenuo de Fedro- en cierta forma ya nos condenamos a ser esclavos de esa memoria...
Todo esto que escribes del exhibicionismo, del discurso fálico, de la desición o empuje del macho, es siempre lo que determina la historia. Es la Historia en sí misma. Y la Historia jamás pudo haber empezado sin escritura...
Porque sin escritura, ya se sabe, estaríamos naciendo en un tiempo estacionado, en un tiempo neolítico, allá con nuestros amigos tzotiles o bosquimanos... sin más historia que la que pueda memorizar un hombre. Pero ya ves, estamos lanzados a decidir... Y es de lo que va el mundo ¿no?
Por eso el feminismo no es mas que una parodia ridícula del falo. El feminismo es el mismo ejercicio que hiciste tú con ese dildo.
Las mujeres, desafortunadamente, incapaces de ver que eso de la desición, el voto, la exhibición, no era sino una manera de opresión; la han confundido como acceso a los mínimos requerimientos de una vida de calidad. Por ello, antes de preguntarse ¿qué es eso de tener poder, mandar, ser el jefe, hablar y decir pegoletes?, se lanzaron a recoger su cacho de opresoras, de fantoches y de ensayo del falo.
Evidentemente, aquí el único que gana es el poder en sí mismo: el falo.
ayer te leí y vi una película en la cineteca
te extraño flaka
Es cierto. El pene se nos escapa. ¿Clítoris gigante? No, más bien, para mí es más como un bat de beisból que un clítoris. Cualquiera que haya tenido relaciones sexuales heterosexuales se da cuenta de algo: el sexo es más placentero para una mujer que para un hombre.
Pero en efecto, el pene es inocultable. Está AHÍ, como una extensión de mis aspiraciones.
Pero ahora que lo pienso, ¿viste Scary Movie I? ¿Te acuerdas de la parte en que Marlon Wayans pregunta: "How does it look better, tucked in or out?"?
Gracias por el guiño de ojo, queda pendiente el güisquito.
Hablando de penes, llama la atención que hayas escrito lo siguiente:
"Cosa relativamente impactante cuando uno tiene 12 años."
Lo escribiste en masculino. Supongo que la verga del lenguaje también te dio unos brochazos.
Doris: no te burles!
Anonimeitor, me hiciste reír.
Emma... y bueno, me gusta que te guste. ("y no es..."). Yo no creo que sea ni uno ni otro, sólo a veces. O sea, siempre es bueno o malo, pero puede ser a veces y a veces no.
Sonozo: el día que las mujeres sepan que es por ellas por quien la verga se levanta, este mundo tendrá que caerse.
Chikis: ...ay no sé guey, te quiero.
De compuesto: No, no la vi. Y sí.
S...
No. los blogs no matan. En caso extremo uno los mata a ellos.
Lo peor es que los blogs no matan. Ni la escritura. Matamos con ello a alguien que ya es otro.
Nos convertimos en asesinos. Matamos. Vivir es matar, es deseo de muerte. Es verbo, es deseo. Matar es el que esta sufriendo, no el muerto.
PORQUE NO! NO ME REFIERO A HABLAR EN PUBLICO, me refiero a hablar. A simplemente enjuiciar. A ver. A tener los ojos y no sacarselos.
A ser oida por mi misma, lo que es ser oida, por supuesto, ser oida unicamente (como si no?)
A decir tajantemente que no.
Escribir es leer.
Y ablando por casa uno se arrepiente, pero se perdona. Eso no significa que no te escuches.
Si hablas por casa... jeje, no solo te has escuchado, te has perdonado.
...
Si.
...y esa me la trago. por que, el unico que gana es el falo??? que te puedo decir? si te digo que si, SI. Y si te digo que no...
A lo mejor, como Antigona, digo que digo.
Y con eso no se hace otro falo?
¡Ah, niña, no te equivoques! ¿Quién te dijo que es por las mujeres que se nos levanta la cosa? O por lo menos, que creas que eso es lo normal...
Todo lo contrario: La razón que hace que se sostenga el mundo es que a casi ningun hombre se le levanta con una mujer... digo, con una mujer entendida como eso... un bichito con más o menos pelo que de pronto habla o se está calladita y rezuma distintos líquidos de distintos sabores.
Y si no, vea uste, si tiene tiempo: esta película...
Equus
http://en.wikipedia.org/wiki/Equus_(film)
Que en resumidas cuentas viene a contar la historia de un chaval que rinde culto a un caballo y hace el amor con él por las noches. Y una vez, al intentarlo con una mujer, la pishula se niega en banda a levantar cabeza, porque siempre está pensando en su caballito.
Lo más gracioso es que su psiquiatra envidia esa religiosidad del niño. A lo que vengo a decir, que si a un hombre -del común denominador- se le levanta con una mujer, es porque esta mujer cumpla, mal que bien, con un determinado ideal.
Así que hay que corregir. Al hombre se le levanta con ideas... con la pura idea, monda y lironda.
A veces con la de mujeres bronceadas, depiladitas, rubias, blanquitas, esbeltas y menuditas.
Ese es el ideal que sositene al mundo. Toda las ideas...
Mi niña, no diga que hablar en público es lo mismo que lo otro... hablar, aquí entre usted y yo, -en tanto que usted es un índice que le señala a una/uno que es cualquiera, y no un concepto... y yo, de la misma manera-.
Al menos no es lo mismo si evita esa perniciosa costumbre de convertirse uno mismo en su propio público. Que por lo general es lo que pasa. Pero si me dejara que me acercara y le susurrara unas palabrillas al oído. ¿No sería esa la vida misma que se hace palabra?
Otra cosa sería querer que esa palabra hablada, que surge y muere ahí se quiera perpetuar... y que eso que te hablo sea un juramento. Ahí es tan funeraria como el Paternostro en el huerto de los olivos.
Así que deja esas esquizofrenias ilustradas, dejaselas a los psiquiatras y psicoanalistas. Y por favor, no te oigas ya a ti misma, ven y cuentame a mí. Que para eso soy cualquiera...
Si... decirle no al falo es casi querer armar otro... Por eso hay que decir NO... NO... NO...
Y ya está. Y no proponer soluciones, ni disponer de planes de desarrollo. Tú di no y sí y sí y no, perseverantemente. Quizá entonces, no sé... puede que de veras se haga algo... pero que no tiene que ver ni con la verdad, ni la identidad...
Sino con la vida... esa que no se sabe ni que es, ni con que se come... y eso es lo bueno... lo único que puede haber de veras bueno.
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