22 feb 2009

Es domingo y no sé quién soy. Finalmente salió el sol, entra por la ventana. Es un domingo perfecto.

La casa es mía. La abarco de un lado a otro. Brincan por todas partes recuerdos, pasa una rola tras otra, mis almohadas me tienden líneas autobiográficas, la luz, las ventanas. Me acuerdo de mis seis años, de mis 14, de mis 17, de los 21, de los 23.

Me siento yo, tan yo como cuando tenía 4. Tan yo sin importarme los demás. Me caigo bien.

Luego me acuerdo de que tengo 26, y no sé quién soy. No sé cómo debiera ser a los 26. No quiero ser. Me tiro en mi cama sabiendo que no quiero ser a los 26, así que me tiro en mi cama teniendo 4. Y desde los 4 me imagino de 26. Entonces sí me gusta.

Hasta que recuerdo que no tengo 4. Pero no importa. Escucho una y otra vez ese Beber de tu sangre. Qué buena rola.

El antídoto es mandar al carajo a los demás.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Te leo desde hace mucho tiempo. Nunca te había visto en persona. El otro día te vi en la facultad. Eres preciosa. Tu voz me impacto.

ix dijo...

Muchas gracias, es un comentario precioso.

Y desconcertante.

Es claro que no sé quién eres, pero incluso me pongo a pensar: ¿cómo pudiste tú saber que yo era yo?

...¿No te habrás equivocado? ;)


Me intriga.

Anónimo dijo...

No creo haberme equivocado. Aunque siempre cabe la posibilidad. Fue el viernes alrededor de las 2 p.m. Estabas afuera de la Dirección (o Salón de Profesores, no recuerdo bien). Tenías un cigarro en la mano. Y hablabas con alguien. No vi bien quién era. Me quería detener a platicar contigo y preguntarte si tú eras tú. :D

ix dijo...

Ah!

ix dijo...

Anónimo:

La razón por la que me he tardado tanto en contestar es porque tengo alguna que otra queja contra usted.

En primer lugar me parece imposible que sin haberme visto nunca, me reconozca.

En segundo lugar, si es cierto que me lee desde hace tiempo, podrá haber notado que tengo cierta debilidad por los delirios paranoicos.

Y, finalmente, en tercer lugar, yo no estaba en ese pasillo ese viernes a las dos de la tarde.

No obstante, y quedando claro que no soy yo de la que usted habla, agradezco muchísimo sus apreciaciones sobre mi voz y espero que la siguiente vez que nos encontremos se detenga a preguntarme si yo soy yo.

Me gustaría mucho, también, leer sus comentarios más seguido.

Saludos

;x