23 feb 2009

Hoy deliro

¡¡AAAH!! Hoy salí de mi casa con el corazón puesto, y no me daba cuenta de qué era lo que pasaba hasta que a alguien se le ocurrió tomar agua. He regresado con un montón de ideas que tengo que escribir (incluida la botellita de agua), y son apenas las tres de la tarde, así que to'avía es temprano, ¡¡pero no quiero que se me olviden!!

Son dos, una para este blog y otra para una clase. Una clase maravillosa. La de la clase va primero, evidentemente, porque ahí me van a calificar y aquí no. Pero quiero escribirlas. Porque así soy yo.

¿?

En fin.


Anoche me quedé pensando varias cosas. Me quedé dormida en mi cama leyendo; en mi cama, pero con la cama llena de cosas como cigarros, un cenicero, la compu, apuntes, ropa, un gato... Me quedé dormida sin querer y tuve un sueño clarísimo que debe haber durado apenas unos minutos, porque enseguida me desperté y vi todo mi desmadre.

Tuve una revelación (otra), pero esta vez no le hace honores a la etimología de la palabra: en verdad sé qué es lo que se me reveló: un método.

Un método para escribir en mi blog, porque... puff, eso de no tener método revela todo un método vivencial del que no estoy segura que quiera hacer explícito. Pero claro, ésa es parte de la idea. Metida en el método va toda una interpretación de lo que son los blogs. ...Lo escribiré después, el caso es que el método consiste en escribir mis sueños e interpretarlos, de ese modo tengo algo de control sobre lo que digo y al mismo tiempo hablo de lo que no tengo control. Sólo algunos sueños. Empezaré por los dos que tuve anoche: el que tuve anoche, propiamente, cuando me quedé dormida y me desperté; y el de hoy en la mañana, cuando me desperté y me volví a quedar dormida. Bonita manera de empezar, sin duda.

La otra idea tiene que ver con el sentido... Ajá, así: "el ...sentido" (se supone que es una broma, así que riánse), porque, yo sé que la noticia aún no ha llegado demasiado tarde: EL SENTIDO HA MUERTO. Pero, vengan ustedes a saber, la frase aquella tiene sentido. A propósito de Barthes, Paul de Man y Derrida, todo esto tiene que ver con la lógica (ouch). El asunto volvió a salir hoy, en clase, con una chava que levantó la mano y dijo: "¿Tons que pedo con la lógica?", ¡claro!, ¡ahí está!

Ay... hay ahí todo un pedo de espejos un poco mareador. Vayámonos por partes. La profesora dijo algo así como que esta idea del sinsentido socava el sentido de la lógica. Déjenme ir por mis apuntes porque yo sé que han de estar interesadísimos en la precisión del asunto =)

Pero se joden, es mi blog.

Dijo: "esta retoricidad desestabiliza cualquier determinación del sentido". E. L.

En ese momento quise pararme a saltar y ahora también porque no sé cómo decirlo. aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!!!

¿Hay una oposición?, ¿se trata de sí a la lógica o no a la lógica? Como una amiga que se burlaba de mi credencial de la prepa que, como algunos recordarán, decía: "UNAM SÍ".

"¿Y poli no?", me dijo.

Haré un vínculo tal vez grotesco: lógica equivale a razonamiento reflexivo, al razonamiento matemático del que habla Hegel en el prólogo a la Fenomenología.

Si este pensamiento especulativo de la retoricidad niega a la lógica (y fue lo mismo que en su momento le pregunté a I. C.), ¿cómo demonios funciona la luz?, ¿cómo funcionan las operaciones quirúrjicas?

En otras palabras... Si realmente creo en esa idea que no sé bien cómo explicar, ¿¿por qué me preocupa no haber llevado el coche al mecánico??

Se trata aquí de la lógica y de las contradicciones. Me acuerdo mucho que una vez llevé a una amiga que estudia filosofía, pero en Tel Aviv, a una de mis clases de esas espectaculares.

Yo me la vivía diciéndole (aún lo hago) que se dejara de mamadas con una carrera que es a la vez dos y que se hace en tres años, para la que, encima, no hay que leer para sacar diez. Y le dije: para mamadas la UNAM, ahí sí. Y la llevé a esa clase. Creo que ese día vimos a Derrida... ¿o a Deleuze? No sé, pero era esa frecuencia y mi pobre amiga, que es la mejor amiga de Carnap, sufría mientras la maestra hablaba.

Hasta que, por supuesto, la, diríase, la pilló en una frase.

...Es más, creo que aún tengo esos apuntes, esperen.

¡JA! Sí, era Derrida. La situación fue ésta: la maestra hablaba, mi amiga la interrumpió (made in CCM, la chica) y osó espetarle:

—¿Qué eso no es un poco contradictorio?

Y sópatelas, Z. Y. le contesta:

—Por supuesto.

(Aún no acabo de reírme).

El caso es que cinco minutos después, yo en la perplejidad absoluta, me volteo y le pregunto (en susurro): ¿¿qué le preguntaste?? Y me escribió en mi cuaderno, en respuesta, la siguiente frase que aún conservo, letra inconfundible:

«Que es un poco contradictorio que nada que no es articulable existe y que siempre se queda algo sin decir.»


...Ahora que lo pienso (no había revisado esos apuntes desde hace mucho, pero ahora que lo pienso) justo de eso trata mi tesis. (¡!) En fin. También ahora que lo pienso, en mis apuntes está clarísimo que estábamos viendo lo de la differénce y la differánce, pero eso sobre lo que se preguntó es Lacan. Otra vez: ustedes disculpen, es mi blog.

So... ¿en qué iba? Ah, las contradicciones. Las contradicciones son propias del pensamiento reflexivo. (Gol).

Antes de irme, dejarlos y hacer mi tarea, recurriré a los últimos apuntes: "Sólo hay dos tipos de personas: los que hacen juicios reflexivos y los que hacen juicios especulativos. Por supuesto, todo esto visto desde la perspectiva de los que hacemos juicios reflexivos".

La oposición entre sentido y sinsentido en la que se encuadra la oposición entre lógica y retoricidad, es una oposición reflexiva y con sentido. En mismo Hegel dice, claramente, que excluir al pensamiento reflexivo, matemático, del desarrollo "de la ciencia", sería un error. Un error, entiéndase, muy reflexivo y matemático.

En otras palabras: para que se desestabilice cualquier determinación del sentido tenemos que darle pie al sentido: es decir la lógica tiene que ser válida y determinable. Los focos tienen que prender. Sólo siendo el sentido (y las contradicciones) lo que es, se disuelven los momentos y de la contradicción se hace un aufhebung.

Pero ¿cómo?

Creo que tiene que ver con el nombre. Ejemplo: el registro de lo imaginario o, mejor dicho, lo imaginario a secas siempre existió, no tuvo que llegar Lacan a nombrarlo. Fue en el momento en que se le nombró que dejó de existir.

Porque hasta ese momento nos preguntamos ¿cuál interioridad?, hasta nombrarlo se hace presente la disolución.

Y como es claro que deliro, me voy. Regreso en la noche para hablar de mis sueños.

Por cierto, ¡salió el sol!

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