
Nadie ha muerto.
De hecho la muerte no existe y yo sigo aclarándome la idea. Pierdo el tiempo intentando explicar cómo es (cómo, cómo) que nadie podría comerse a sí mismo, y escaldándome el corazón con todos los idiotas y las idiotas que me agobian con su nula comprensión del problema de cómo es que nadie podría comerse a sí mismo. —Intenten explicar cómo. Paso todo mi tiempo tratando de diferenciarlos, a los idiotas y al problema.
No me queda nada de tiempo para corregirme a mí. Me aterra mi deshonestidad. Ni siquiera hay voluntad para hacer algo con todas las veces que me demuestro esa forma increíble y tergiverchueca de mentirme, falsificarme, autosabotearme y hacerme quedar tan estúpidamente mal con las personas que más me importan. No obstante, pierdo el tiempo. Hay que verme. Incólume. Con una confianza ciega y terrible. Miro a la pared, horas, y vuelvo a empezar, siempre. A veces tan sólo vuelvo a empezar por ganas de recitarme otra vez una historia. Cada vez menos.
Habría que volver a empezar siempre. Lo sabes.
Hegel dice que hay que empezar por lo evidente: la certeza sensible, el aquí y el ahora. El peso de estar parado justo entre estas cosas que tienen estos tamaños. Hablando de ahoras, y de aquís, ¿habría que empezar explicando la explicación que da Hegel, o habría que empezar por Rodrigo que siguiendo, sin saberlo, a Hegel, habla de estos, de barcos y de cajas de herramientas, aquí mismo en mi sofá? Quiero decir, ¿habría que empezar poniendo un ejemplo de la teoría o planteando la teoría sabiendo que podemos ejemplificarla al final? En el segundo caso, ¿cómo podría empezar a hablar de Hegel? Hay que mencionar que la Fenomenología es el desarrollo de la conciencia —a través de la historia—, sí, pero, ¿por dónde hay que empezar a explicarlo?, ¿me voy a aventar todo el desarrollo de la conciencia? No parece ni siquiera que sea buena idea. So?
Últimamente estoy más inclinada a creer que debería empezar por explicar los autores, los términos, los problemas y todo eso que se llama "historia de la filosofía". Debería empezar por Berkeley (1710) y la existencia del mundo beyond perception. A fin de cuentas eso es lo que es ultimadamente brutal en la comprensión del estar sujeto a algo —que no nos pertenece. Lo que sucede con el lenguaje. En la mini historia de Rodrigo una referencia a un objeto (una caja) supone la existencia del lector. Lo situa en un escenario: un barco en movimiento, sobre el mar. La oración está construída de tal modo que antes de que se haya leído el objeto directo, es decir lo que le sucede a la caja, se comprende que el propio lector es un medio supuesto al que le sucede estar, de pronto, flotando en el mar. Sobre un barco.
No hay nada de extraordinario en la idea de que sean nuestros padres y la sociedad, el lenguaje, la historia, quienes explican nuestra existencia, lo extraordinario es que esta idea suene coherente una vez que el mundo ha sido, previamente, disuelto.
Cuando el lector ha comprendido dónde está, ha comprendido antes el mar.
A pesar de que sea bueno empezar explicando la teoría, por decirle así, nada de la explicación filosófica tendría sentido si no hay un contenido, o una negatividad determinada, una falta determinada, es decir una historia. O también, un ejemplo. Un fragmento del desarrollo de la conciencia que nos sirva para repetir imagnariamente la situación. Las referencias son importantísimas. Además que escribir sólo de teoría es una contradicción, pues la teoría dice que no hay ideas abstractas; y es aburridísimo, precisamente porque es como clavar clavos imaginarios. Está decidido, por tanto, que tengo que poner la teoría a rodar con historias y ejemplos. Películas, cuentos, chistes, anécdotas, párrafos, imágenes, ideas, canciones... Pero qué idiota no se da cuenta que de hacerlo así habría que empezar por los mismos ejemplos, e ir sacando de ahí, a ramos, a fugas, en raicilla, pero con espacios y capítulos, y letras a fin de cuentas, sentidos y principios, la teoría detrás.
Y la definición de la teoría. O sea, sus límites, sus textos, fechas y nombres. Bibliografía. Ni siquiera he delimitado eso. Pero creo que lo tengo más o menos previsto. Con algunos copetes.
Es ese movimiento el que está en la frase de Rodrigo, que he vuelto a olvidar. Era una oración condicional, formada por dos partes. Como todas las oraciones condicionales. Ésta, a diferencia de casi todas las otras, tenía ese movimiento hacia atrás. El mismo que hay en cierta linealidad en la historia de la filosofía: llega un momento en que el que comprender a un autor significa echarse mucho hacia atrás. Como tirar una fila de dominó construida de años. Entonces la cabeza empieza a planear una estrategia, un reencuentro, una reconstrucción en algún sentido. Lineal circular explosivo implosivo movedizo binario estructural etcétera. Es lo posterior lo que sonsaca el pasado, y sin embargo es ese mismo pasado el soporte debajo del cual lo posterior hace su tarea destructiva.
*Obsérvese de pasadita que no hay destrucciones jamás.
Es Berkeley el que sobresale cuando el sujeto resulta estar vacío y sujeto al otro. Porque el otro no es cognoscible.
Hay un jalón hacia uno mismo, ¿pero qué es el uno mismo, sino el aquí y el ahora, el momento? El momento, un lapso de tiempo. El lapso de tiempo, el uno mismo. Hay un regreso a eso que somos y para llamarlo y no faltar a la verdad, diciendo que es algo, decimos el movimiento. O la estructura. Y al nombrarlo lo situamos y con ello le damos una forma que no corresponde a su contenido. Es posible o al menos pensable que sea imposible no hacerlo así. Deleuze dice "movimiento". Derrida dice "estructuralidad de la estructura", o sea movimiento. Aunque intuir que Deleuze estaría de hecho actuando después de, como consecuencia de tener más o menos claras las implicaciones de una estructura, puede ser importante para entender por qué el siglo XXI era deleuziano. Lo indispensable es eso es el estilo, que a la vez es explicable. Y eso es importante: podemos decir que en la frase de Rodrigo, (que es un mejor ejemplo que Hegel porque la frase de Rodrigo sólo tiene dos líneas, a diferencia de la Fenomenología), tal palabra, por ejemplo «barco», se relaciona con la palabra anterior: «esto», en tanto que el esto es el principio y lo supuesto, como el mar, que está por debajo de los barcos; y así el movimiento.
Ese movimiento refiere paradójicamente a conclusiones ontorígidas. Por ejemplo: que no hay origen, que Dios ha muerto, que Dios equivale al sentido, que la teleología es racista, que no hay historia posible sin teleología, que todo lo que existe está inserto en un curso, en un discurso, y que todo discurso necesita de la diferencia o de la inexistencia para existir, misma que sólo afirma, o indica, en su repetición P U E S:
la muerte no existe
Yo sólo quiero que la vida me alcance para explicar, con cierto éxito, que significa exit, cómo es, CÓMO, que nadie puede comerse a sí mismo.
9 comentarios:
Ha vuelto!!!
Y con hambre!
Ta bien eso.
¿Quieres ser madrina de cerveza si me dan la beca?
atte. Rodrigo
Por supuesto. No tengo idea de qué es eso, pero ¡por supuestísimo!
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(Anónimo: Eso fue como un haikú.)
¿Has vuelto a fumar? jajaja felicidades
;-)
Qué bonitos todos.
Muerte no existe,
te comerás un dedo,
madrina cerveza.
Toma que toma que toma que toma que toma que toma que toma toma ta.
#bravo!!
Dentro de mí realmente aplaudí.
Hola A!
Que bien que regresaste.
Como va tus planes para venir y reconquistar Europe?
Si andas por estas coordenadas del mundo, avisa please.
Un abrazo!
S
Sin duda avisaré. (Sonríe maliciosamente ¬¬).
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