21 jun 2010

Maldita economía del pensamiento: soñé que me masturbaba pensando en ti en vez de soñar que me acostaba contigo. Damn.

Ajá, porque seguro ustedes no han usado frutas para masturbarse, bola de mochos de segunda. Pero las frutas son bendiciones de nuestra madre naturaleza y, por usar esbozos DeleuzyGuattarizianos, funcionan. Yo no suelo usarlas, la verdad. No porque me alinee a los órdenes sexuales, como ustedes, sino porque prefiero los vibradores y ...las manos. Las manos me encantan. Qué puedo decir. No las cambiaría por absolutamente nada. Ni un pene.

El caso es que el otro día fui al super y claro, desde que descubrí las funciones de los entes en este planeta, que fue mucho antes de leer a Deleuze, no puedo dejar de tomarle la medida a los pepinos. Simplemente no puedo. Por más que sepa a plena conciencia que yo lo que quiero, lo que realmente deseo en el fondo de mi ser es una ensalada, se me cuela la imagen de que son un montón de falos amontonados en un anaquel. Pero les juro que lo mío lo mío, a lo menos, son los vibradores (el otro día me compré uno rosa) y que en verdad que no tenía más intenciones que alimentarme de pepinos, porque me encantan y porque son muy saludables. Además son muy prácticos: una los puede llevar a cualquier lado y comérselos en cualquier sitio, y no hay más que hacer que lavarlos. No son como las toronjas, por ejemplo, a las que hay que cortar y ponerles azúcar y usar un plato porque si no el azúcar se cae y ensucia todo porque es muy pegajosa y además hay que comérselas con esos cuchillitos especiales que sirven para ir sacando uno por uno cada gajo. O peor aún, como las granadas. De hecho las granadas, ya que estamos, deben ser una fruta muy deleuziana.

Y efectivamente hoy poco después de despertarme, que fue a la 1:23 am, desayuné una manzana y un pepino. El pepino no me lo acabé porque era muy muy grande y ya no tenía ganas de más. Después me hice un café y me puse a leer la Fenomenología --once & again--, pero al poco empecé a hacerme cariñitos debajo de los pants y acabé considerando seriamente la posibilidad de usar el otro pepino para cuestiones no menos nutritivas y saludables. Sí un poquitín más perversas.

Pero haberme levantado de la cama, con la madrugada fría como estaba, entrar en la cocina que además de fría estaba hecha un desmadre, mojarme las manos lavando un pepino que estaba HELADO porque estaba en el refri y meterlo unos segundos al micro para quitarle lo apático de su temperatura, me quitó las ganas y acabé haciéndolo a un lado. Junto con la Fenomenología. Me acosté boca abajo y continué con lo mío muy a mi manera, que es una onda más relax que lujuriosa.

Y sucedió uno de esos fenómenos psicológicos muy raros e interesantes que consisten en quedarse dormida con la inercia de todo lo que sucede despierta, es decir que empecé a soñar que estaba acostada en mi cama masturbándome suponiendo que seguía despierta. En ese estado de absoluta privacidad escuché mi nombre y me detuve. Nunca pude estar muy segura, pero parecía ser mi tía que me buscaba. Ustedes pueden imaginarse lo pertubardor que es que te distraiga tu tía de 60 años mientras te masturbas. Y pus así fue de perturbador.

Mi tía se asomó a mi recámara. Yo me hice la dormida porque no pensaba desaprovechar todo lo que ya llevaba ganado. Ella dijo "está dormida". Escuché varias voces en el pasillo. Una era de mi padre. Al parecer sucedía alguna tragedia, pero últimamente ha habido tantas en mi familia que yo ya estoy hasta la madre. No que no sean cosas serias, pero exageran y les encanta el drama, cosa que a mí me asfixia (como no esté planteado filosóficamente), así que incluso en sueños me hice la dormida.

Lo maravilloso era que yo flotaba acostada y daba vueltas en círculos sobre mi cama, imparablemente, pero también arrulladoramente. Dado que mi tía había dicho que yo estaba dormida, pero yo estaba flotando y dando círculos, supuse (soñando, porque está claro que también supongo y analizo condicionales soñando) que me estaba pasando (realmente, por fin) aquello de la división del alma y del cuerpo, y que mi cuerpo estaba dormido debajo de mí. Por supuesto intenté mirarme y por supuesto no pude. Dios te bendiga, ID. En el caso particular de la historia se debió a que no podía dejar de girar y mi cuerpo, al que suponía debajo, nunca se cruzó por mi campo de visión. Lo que sí se cruzó por mi campo de visión fue la puerta cerrada de mi cuarto, con lo que asumí que ya podía regresar a mis trabajos de amor propio.

Los sueños siempre se llevan la Palma de Oro en cuestión de sexo. Ustedes lo sabrán sin necesidad de que se los diga. Éste no tuvo por qué haberlo sido menos. Si tuviera habilidad para la literatura erótica, tal vez se los hubiera contado. Pero no. Lo que me hizo levantarme de mi camita y venir a escribirlo fue que mientras yo soñaba que me masturbaba imaginando que cogía con la actual mujer de mis desvelos, estiré la mano para alcanzar el falo culinario y, oh revelación psicoanalítica, el falo estaba deshecho. Pero deshecho hecho trizas.

No pude usarlo, ¡pero no se angustien! Tuve el mejor sexo de todo el día. Probablemente de toda la semana. (No mientas Alejandra, no has tenido sexo en dos meses). Y cuando desperté, que fue unos minutos después, no tenía más que una sensación como de extrañeza, pero no sabía por qué y tampoco me quedaba claro que todo eso hubiera sido un sueño, hasta que encontré el pepino en perfectas condiciones. Entonces me quedó claro que había sido un sueño, pero qué meta-sueño y qué pérdida de tiempo eso de soñar conmigo en vez de con ella y qué demonios con el pepino destrozado, con todas sus venas verde claro saliéndosele de su verticalidad.

Qué demonios.

20 comentarios:

Rancilyo dijo...

Muy bueno, como de costumbre. Vele el lado bueno, es mejor soñar pensando en eso que tener pesadillas.

ix dijo...

Sin duda Rancilyo.

Tú siempre me echas porras. Te lo reprocharía pero no, no no, tú sí tienes buen ojo.

Jo. ;)

Carlos M. dijo...

Jajajaja, me encanto la anecdota. Tienes razon, el sexo en los sueños se lleva sin duda la Palma de Oro.

ix dijo...

Eres un tuitero con corazón :)

shesho dijo...

creo que necesitas probar con todo el departamento de frutas y legumbres para encontrar tu falo culinario exacto, quizás y sueñes algún día con el y vayas corriendo al súper por uno. quizás.

Anónimo dijo...

Enorme, vaya capacidad descriptiva! El humor en las lineas, el hilillo conductor que no se pierde.
Y la anécdota de rechupete. Quiero más. Una Cortazar cualquiera. ;)

Anónimo dijo...

Me ha dejado usted con antojo de pepinos. Lo cual es muy raro, porque comidos no me gustan, y la verdad no estoy seguro de estar anatómicamente dotado para disfrutarlos adecuadamente por vía de la inserción. Una zanahoria sí, creo. Aunque no estoy seguro si su piel, más rugosita, se preste tanto. Pero pepinos me temo que no.

Ello dijo...

Leer el blog de un filósofo siempre me hace recordar que tan atrasado estoy en mi lectura... dame 5 años y ya podré hacer un comentario más inteligente que este. u_u

¿Qué digo más inteligente? Un comentario, puesn. Lo anterior no fue mas que un lloriqueo que no aportó ni comentó nada de lo que escribiste.

Mñeh, ya estoy haciendo un monólogo en un blog que no es mío. Me regreso a mi vida.

Anónimo dijo...

Fascinante tu relato... que rico escribes. @zal

José Jardinero dijo...

Gracias por el relato. En momentos casi creí que eras tú, luego tu tía, luego el pepino y luego un espectador.

Daphne dijo...

La mano, la fruta, la mano. La mano. La naturaleza. Muy bueno, como siempre.

ix dijo...

Oigan... sus comentarios fueron lo mejor. Tanto que no supe qué contestar.

Los amo a todos. De verdad.

Esquina Tijuana dijo...

jeje genial...

[también prefiero mis manos y los vibradores... mmmm ah oh oh ahí sí!!]

pero qué joda que se te aparezca la tía de 60 años en pleno goce, aunque en esa situación es joda que se aparezca cualquiera [pero más si es un familiar].

no lo creerás pero también he flotado y girado, y sí he logrado verme desde fuera... [freaky]

saludos y salú!

Esquina Tijuana dijo...

chale, quitaste mi comentario... órale, pues...

ix dijo...

Yo no he quitado ningún comentario. Apenas te estoy leyendo.

Esquina Tijuana dijo...

okeeeeeeey, pues te decía que genial tu entrada... y otras ondas con la inspiración del momento... anywho...

ix dijo...

Querida esquina:

Le di seguimiento a tu caso en mi correo personal, a donde me dicen si alguien dijo algo en mi blog, y encontré sin sorprenderme que tienes razón. Me acordaba de tu comentario pero no me acordaba que lo hubieras dejado en esta entrada y sí, lo dejaste en esta entra y no, no está.

No sé por qué.

(ái sí dice, ni se acueerda...)

No. Neta. Borré unos comentarios que eran spam, pero no tu comentario. Al contrario, fue de los que más recuerdo:

jeje genial...

[también prefiero mis manos y los vibradores... mmmm ah oh oh ahí sí!!]

pero qué joda que se te aparezca la tía de 60 años en pleno goce, aunque en esa situación es joda que se aparezca cualquiera [pero más si es un familiar].

no lo creerás pero también he flotado y girado, y sí he logrado verme desde fuera... [freaky]

saludos y salú!


¿No? Lo tengo en mi mail. Pero la verdad sigue siendo que no tengo idea de por qué lo borré. Aparentemente lo borré. No sé.

Quizás lo hice inconscientemente, te das cuenta? Todo un caso tu falta.

UNA DISCULPA.

Esquina Tijuana dijo...

ya apreció! wtf!

puedes borrar los [ahora] absurdos reclamos... (incluyendo este comentario)

saludos!

ix dijo...

¿¿Borrar donde confieso que no estoy segura de que recuerde todo lo que hago?? Qué dices.

Samuel dijo...

awesome