Sueño que tengo un trabajo en donde me hacen hacer cosas peligrosas (andar en bicicleta el lado de abismos llenos de basura donde abajo hay casas hechas de lámina) que están mal y que no sé hacer (meterme a casas de otros a robar). Tengo que trabajar mucho tiempo, todo el tiempo, no me da tiempo de hacer otra cosa. A veces no soy solamente yo, sino también mi prima (Caro) o una amiga (Esly). Mi jefe se molesta conmigo y constantemente me está disculpando por no hacer bien las cosas. Es condescendiente, se desespera. Me mira impaciente (como Gonzalo N). Me siento estúpida. Me canso, renuncio abruptamente.
Entonces empieza la pesadilla: no puedo salir de esos lugares con mis cosas. Todas mis cosas están adentro del trabajo (que puede ser una casa muy pobre) y tengo que sacarlas. Pero como ya renuncié, no tengo tiempo de sacarlas, ni derecho. Quieren echarme de ahí sin mis cosas. Todos interfieren en mis cosas. Todos los que trabajan ahí, hasta los más insignificantes. Están todas mis cosas, empezando por mi gato (¿es una cosa mi gato?) a quien abrazo y le pido a alguien más (a Esly) que me lo cuide; pero no puede cuidármelo, dice que si ella lo cuida se va a escapar. Señala una carcacha con los vidrios todos abajo estacionada en la calle. La puerta está abierta, hay mucho desorden, dejo de ver a mi gato. Un cuate vuelve y me entrega mi carpeta de dibujos de secundaria: "como ya te vas, te lo devuelvo". Nunca se lo presté, me alarmo. ¿TODAS mis cosas están aquí? Recorro la casa para ver si se me olvida algo, un señor gordo me manosea la cintura, me sonríe, trata de quitarme algo, no me dejo, luego me jala a un cuarto oscuro. Me zafo. Mi chamarra de piel la dejé en el último restaurante al que fuimos a robar (una fonda grasienta) y yo salí de ahí apenada y renunciando. Que no se me olvide pasar por mi chamarra después de todo este desmadre. Todos mis lápices están regados en una mesa de madera grande (como la que había en la casa en Zipolite) y en la mesa empiezan a urgar en las cajas con cosas que son mías. Una señora flaca viene a hacerme un examen, G.N. me mira decepcionado. Yo le grito a la señora, que está encima de mí y que quiere llegar a mis cosas, me pongo en medio (en miedo) y le grito ¡NO! ¡NO! Graba mi voz y me dice que el examen ya está hecho, y sonríe porque reprobé. Me enseña la grabación. Yo misma me doy pena. Nunca puedo salir de la casa con todas mis cosas. Lo más bonito se pierde: dibujos, apuntes, USB's. Me despierto a buscar a mi gato.
Tuve dos sueños así anoche. Primero me quedé dormida en el sofá y me despertó mi gato lamiéndome los dedos que colgaban. Mi gato nunca me lame los dedos. Quizá me despertó porque veía que estaba mal. Luego me pasé a mi cama y tuve este sueño. Cuando me desperté mi gato estaba sentado al final de la cama, mirando hacia la puerta. Haciendo guardia.
Lo primero que recordé fue a aquel guey que cuando me robaron mi cartera y mi libreta de la tesis en Shambhala, en Zipolite, me contestó: "si ven algo bonito, se lo llevan". Y yo empecé a llorar porque todo lo que tengo es bonito.
Es claro que sueño esto por el tipo de trabajos que he tenido. Y lo sueño porque ahora tengo que pedir trabajo otra vez.
Me fui 4 meses. Metí mis cosas al coche y manejé tan lejos como pude. Huí porque este mundo es insoportable. Regresé porque vivía en la miseria y agachando la cabeza igual. Me fui porque no quería regresar. Recuperé algo de amor propio sobreviviendo a todos los imbéciles en la selva y me regresé. Pero ahora me quiero volver a ir. No he escrito nada porque ¿para qué? ¿A quién? Ya no me importa lo que piense la gente. Punto bueno y punto malo. Veo incluso que mi propia habilidad para escribir desaparece, se vuelve más tonta. Más simple. Dejo de ver turning points importantes. O veo demasiados, me vuelvo loca y ya no me importa. Cualquier cosa puede ser cualquier cosa. Y la persona más importante que tengo para leerme, la que me enseñó a escribir, ya nunca más le va a importar lo que escriba. Llevo una semana en el DF. Me paso todo el día leyendo internet y sudando debajo del mouse porque si apago la computadora, así como nunca tuve computadora en la selva, no puedo hacer mi trabajo. Sólo pienso en ella, lo quiera o no. Sólo pienso en salir, pero todas las opciones están cerradas.
Mi computadora explotó cuando la conecté a la corriente eléctrica de la selva. Casi pierdo toda mi tesis. Ahora toda ella está en borradores y apuntes hechos a mano. Tengo una feria (una fiera) de apuntes hechos a mano, no entiendo nada. Una tesis completa de filosofía. Ya no sé qué hacer.
3 comentarios:
"No he escrito nada porque ¿para qué? ¿A quién?" ....
yo he buscado esa respuesta mucho tiempo y sin embargo tu escribes aun dormida.
en fin
para nadie
hola esgar :)
estoy muy decepcionada de mi país. de mis vecinos, de la gente que es como yo. me mienten y me callan. y me quieren dar un beso.
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