Cuestioné la conducta de un señor. El señor no sólo le había provocado él mismo una angustia innecesaria a su hija (que tenía 2 años en ese momento) mintiéndole acerca de a dónde iban y qué estaban haciendo, una angustia grande,
[El señor le había dicho a la niña que iban a llegar a su casa y era mentira. La niña lloraba porque no sabía cuándo iban a llegar a su casa. Yo le dije a ese señor, apenas después de saludarlo, que le había estado mintiendo respecto a cuándo iban a llegar a su casa y a dónde iban a viajar antes. Pero el señor lo negó].
...sino que además le mintió enfrente de mí diciéndole que no era posible comunicarse por teléfono con su mamá y a cambio le ofrecía calmar su angustia metiéndose los dos en la cama, a dormir la siesta, a las 12 del día. Todo esto sucedió en mi casa y la cama a la que se metieron era la mía. Una vez más escuché a la niña gritar desde la cama que lo que ella quería no era dormir sino hablar con su madre. No fueron más de 7 minutos los que pasaron entre el momento que llegaron a mi casa y el momento en que se subieron a mi cama. Con la niña llorando porque no quería hacerlo.
Yo le pedí al señor que bajara a hablar conmigo. Me dijo que sí lo haría pero no lo hizo.
Así que por segunda vez le pedí que bajara a hablar conmigo y esta vez además le dije que se saliera de mi cama, que no tenía mi permiso para estar ahí.
Cuando finalmente bajó, me gritó durante dos horas. Después se fue y mintió sobre mí. Dijo que él había sido víctima de un secuestro por mi parte.
Esto sucedió hace seis meses y no sólo no he recibido ninguna disculpa, ni reconocimiento de lo sucedido ni nada, sino que además durante estos seis meses esa familia ha dicho mentiras sobre mí, han dicho que estoy loca y nadie nunca se ha acercado desde entonces a preguntarme qué es lo que yo pienso o qué era lo que yo quería decir.
Dicen que miento, pero en ningún momento me han escuchado decir nada porque lo último que pude decir es que ese señor bajara a hablar conmigo. Eso fue lo último que le pude decir. Dice que miento, pero nunca escuchó lo que le tenía que decir.
Me gritó que yo no era nadie. Muchas veces me gritó que yo no era nadie.
Y yo todos estos meses me he sentido sin voz.
Uno de los argumentos que tiene el señor para decir que yo estoy loca es el siguiente: "Ella [o sea yo] siempre me ha recibido con su casa hecha un desastre y los platos sin lavar".
Hasta aquí mi reporte del mundo en el que vivo.
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