- Después de un tiempo de tratar contigo misma, de esa extraña lucha que consiste en alimentarte, terminas sintiendo orgullo por una caca bien hecha. Cuando por fin sale una caca perfecta te le quedas mirando con una satisfacción equivalente a haber hecho un soufflé perfecto. Es como para mostrarlo, ponerlo en el centro de la mesa, abrir las palmas de las manos y no decir nada. Fua, es perfecto.
- El sistema digestivo se arruina tanto que cuando vuelves a comer, te duele comer, te dobla a la mitad el dolor de tripas.
- Los pedos son EXTRAORDINARIAMENTE PERO EXTRAORDINARIAMENTE malolientes, pero EXTRAORDINARIAMENTE. Eso nadie te lo dice. Nadie te dice lo mal que huelen los pedos con la anorexia.
- Además sucede un fenómeno impresionante que es que, contrario a lo que sucede durante el transcurso de la vida, en esta etapa no se reconocen los pedos como propios. Por supuesto, SE SABE que son propios; pero hay como una distancia ahí... Como un "¿Ésa soy yo?" Como que no los vinculas con lo que comiste. Te sorprenden.
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